Capítulo 2: Los paquitos
Para comenzar estas líneas busqué en el diccionario la acepción de la palabra APODO: Sobrenombre, mote // (de apodar) Nombre que suele darse a una persona, tomado de sus defectos corporales o de alguna otra circunstancia. Esto de poner apodos es tan antiguo como la historia del hombre. Ni Dios “El todopoderoso” “El creador” se salvó de tener sobrenombre. Hay psicólogos que recomiendan aceptarlos con indiferencia o tranquilidad para que no se conviertan en una carga mental. Te cito algunos apodos de mis ex compañeros del tren: Musculito, Chupete, Morcillón, el eléctrico, Pantera, Chueco, Bigote, Narigón, Gordo Juan, Pequinés (tuvo un accidente en moto y le quedo la cara chata). A mi viejo le decían “Tano” y de cajón me quedó “Tanito”. A los que pedían limosna le decíamos “Calazas” a la policía “La gorra” al guarda del tren “Chancho” a nosotros nos decían “buscas” y también están los… “Paquitos”.
Históricamente al vendedor ambulante siempre se lo ha perseguido. Mi viejo me contaba que en la época de los militares lo detenían 48 hs o más. En mi tiempo de busca la federal nos retenía varias horas en la comisaría, secuestraban la mercadería y nos fichaban aplicándonos el artículo 14F del código de contravenciones “vagancia y mendicidad”. En ocasiones según el cana que nos agarraba ¡zafábamos! pero... te sacaban plata a cambio de no llevarte. Cuando alguno perdía era común decir con risas “La gorra se llevó a fulano por 2H“.El artículo 2do inciso “H” era referido a los travestis, humor de vendedores ¡ja!
Cuando el edicto policial 14 F fue derogado por el Gobierno de la ciudad, disfrutamos años de abundancia y tranquilidad. Sin embargo nada dura para siempre. En los 90 la empresa ferroviaria se privatizo y la meta que se propusieron era limpiar la línea de vendedores ambulantes. Contrataron una empresa de seguridad y en el paquete venia un supervisor con berretines de “el todopoderoso” que dirigía a todo el personal. De aquí salió el mote “paquitos”. Xuxa tenía a las paquitas que bailaban a su alrededor.Los paquitos bailaban bajo las órdenes del supervisor.
Trajeron más y más mulos a la línea, seleccionaban a los más grandotes, no se sabía si eran personas o gorilas. La misión de ellos era perseguirnos y acorralarnos en los vagones para no vender. Escaramuzas, maltratos, detenciones por peleas, impotencia, frustración, era un escenario triste y penoso porque en definitiva era una lucha pobre contra pobre. Nosotros tratando de tener filo en el bolsillo y ellos de no quedarse sin trabajo. Confieso que muchas veces quise tirar la toalla; pero mi papá, hombre resiliente, curtido en estos temas me ayudo a lidiar esta crisis que duro más de dos años.
Tuvimos que reinventar la forma de trabajo con estrategias. Por ejemplo: subíamos dos vendedores en cada punta del tren. Uno vendía adelante y otro se escondía al final, cuando el paquito iba tras del que vendía el otro vendedor aprovechaba ese ínterin para trabajar. Otra consistía en subir uno en cada vagón se confrontaba y el paquito inexorablemente pedía apoyo quedando formaciones libres para que otros compañeros pudieran vender. Luego descubrimos que comenzaban su labor a las 08:00 entonces unos pocos vendedores comenzábamos a trabajar a las 4 de la mañana. Y así muchas tácticas más.
La pandemia nos dió una gran oportunidad para crecer. Porque la crisis te desafía, despierta tu creatividad y acrecienta tu potencial. Siempre vamos a transitar momentos difíciles, es inevitable. Quedarse sentado en una silla llorando no sirve. Sacate esas trabas mentales ¡Enfrenta la crisis, descubrí el camino correcto para superarla, INNOVA y sé perseverante! Así saldrás fortalecido, capacitado y armado para enfrentar con éxito futuros desafíos. Tengo mucha fe en vos… ¿y vos… tenés fe en ti mismo?